Sáenz, hombre fuerte, adopta como propósito de su vida prepararse y preparar a otros maestros para realizar aquella obra de transformación educativa. Él inicia la creación de una escuela para adolescentes dentro de los propios recintos universitarios.
Sáenz tiene 27 años de edad cuando en 1915, tal vez bajó la inspiración agraria del decreto del 6 de enero de ese mismo año y con el que la revolución empieza a pagar su deuda con los grandes núcleos campesinos, organiza en calidad de director de educación del estado de Guanajuato el primer congreso pedagógico de esa entidad. En 1916 se intenta modificar nuevamente el plan de estudios de la escuela nacional preparatoria para establecer una mejor articulación entre esta y la escuela primaria, pero al año siguiente, por ley del 13 de abril de 1917, la secretaria de instrucción pública y bellas artes queda suprimida; las escuelas primarias pasaban a depender de los ayuntamientos, y la escuela nacional preparatoria del gobierno del distrito federal.
Es entonces cuando Sáenz se hace cargo de la dirección de esta última, y sustraida momentaneamente a la tradición comtiana en la que se refugiaba la élite privilegida de la dictadura para formar la clase dirigente y Sáenz actuó como un verdadero profesional de la educación.
En ellas se aprecia ya la madurez intelectual de Sáenz el educador, la nitidez de su pensamiento social y pedagógico y sobre todo, el enorme poder de convencimiento que ejerce en torno suyo.
El programa del citado ciclo es revelador con solo mencionar los temas que estudian: "Cómo enseñar a estudiar a los alumnos", "El método de enseñanza en las escuelas secundarias","La metodología y la lengua castellana en las escuelas superiores".
martes, 23 de junio de 2009
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